Coghlan & Villa Ortúzar

En la otra vereda de los barrios glamorosas y turísticos, Villa Ortúzar se asienta en el repertorio de barrios porteños más tranquilos, con calles híper-arboladas y largas filas de cuadras con casas bajas de todo tipo de estilos. Quizás lo más divertido en estos barrios sea comparar cómo fue mutando la arquitectura residencial de casas porteñas en los últimos 120 años. De casas chorizo construídas por los albañiles italianos, pasando por las modificaciones al racionalismo de mayor simplicidad, experimentando con otros materiales (como la rareza del uso de los azulejos para paredes exteriores), la nueva ola de modernidad a partir de los 1980s, los chalets de la década de 1990, y la practicidad de la nueva arquitectura prefabricada del Siglo XXI. El barrio carece también de puntos vastamente conocidos en la población, aunque sí cuenta con pequeños lugares esenciales para la gente que vive en él, como la Parroquia San Roque o la considerable cantidad de cuadras triangulares diminutas que dieron como resultado los cortes de la Avenida Álvarez Thomas, la cual acostumbra a zig-zaguear en todos los barrios que cruza. Y separado por los barrios de Belgrano y Villa Urquiza está el microbarrio de Coghlan, uno de los más chiquitos de Buenos Aires, el cual desaparece en el imaginario del porteño al estar rodeado de barrios gigantescos y ampliamente conocidos (inclusive para muchos turistas extranjeros). Coghlan tiene su epicentro en la Avenida Ricardo Balbín, el cual ya muestra una densidad altísima por el reciente boom de la construcción, y más tradicionalmente sobre el área que bordea a la Estación Coghlan del Ferrocarril Línea Mitre. Sobre este radio de influencia está también el Hospital Pirovano, de estilo plenamente italiano, y con su estacionamiento temporal para helicópteros de la Avenida Monroe.

On the other side of the glamorous neighborhoods for the tourist circuits, Villa Ortúzar is part of the repertoir of the calm neighborhoods of Buenos Aires, with tree-lined streets and a wide amount of blocks full of houses of all architectural styles. The strength of Villa Ortúzar are not its tourtist points, because it doesn’t have any (though the San Roque Church could be considered as one). Instead, the best thing of these neighborhoods is how calm they are. Walking through the calm streets is a feeling you won’t usually get on the central neighborhoods of Buenos Aires. The most interesting thing about Villa Ortúzar are the triangular blocks who come as a result of the bizarre layout of the Álvarez Thomas Avenue. And a few miles to the north, separated by the neighborhoods of Belgrano and Villa Urquiza, lies Coghlan, a tiny place who is usually confused with those who surround it, most of them big as hell and also very important on the daily life of the vast majority of people who live on the far north of the Federal District. Just like the case of many other neighborhoods, the essentials of Coghlan stay next to the Railway Station (of the Mitre Line), like the parks around it or the Pirovano Hospital, a place with an important influence from the italian architecture (usually used on the hospitals and schools of Buenos Aires and Argentina). On the last two decades, with the new construction boom, the Ricardo Balbín Avenue became also one of the newest arteries of the north. With such a small size, that’s a huge success for Coghlan.

.

.

.

Be First to Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.