Mezquita de Palermo Rey Fahd / King Fahd Mosque

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Fiel a su tradición de arquitectura exagerada, Buenos Aires inauguró a fines del 2000 la mezquita más grande de Latinoamérica en un terreno donado previamente por C.S.Menem y construída por capitales de la realeza de Arabia Saudita. Su estilo arquitectónico, por otro lado, ya se aleja de las adaptaciones porteñas a las que acostumbra la ciudad, siendo más bien funcional a los usos que se le da de centro cultural, escuela, y de centro de oración islámica. Sigue elementos típicos de la arquitectura del Islam como la iluminación de la superficie interna mediante la luz del Sol por grandes ranuras en los techos, o la de tener diseños en las ventanas y puertas para ver hacia afuera pero no ser visto desde el exterior, y los minaretes que siguen la misma función de las torres de las iglesias católicas: llamar a la gente de la ciudad para orar (lo que serían las campanas en las iglesias) y marcar la jerarquía de la religión dentro del conjunto urbano. Quizás por lo desconocido que es esta cultura adentro de nuestra región y por la nula adaptación a cualquiera de los estilos porteños, fácilmente se pueden confundir los interiores con países de Medio Oriente. Ese es probablemente su condimento más interesante. Adentro, el lugar más llamativo es la mezquita en sí donde se reza, con alfombras rojas y amarillas que demarcan los lugares para los oradores e hileras de gradas para guardar los zapatos, bastante presente en gran parte de las culturas asiáticas.

Faithfully to its tradition of exaggerated architecture, Buenos Aires inaugurated the biggest mosque in Latin America on a terrain that was donated by the former president Menem and built by capitals of the kingdom of Saudi Arabia. However, the architectural style of the mosque strictly follows the functionality of the modern buildings of the islamic temples, with no connections or any relation to the wide range of styles that already are in Buenos Aires. The sunlight, essential to the islamic architecture, comes from large windows on the roof and the doors and inner-windows are made with a design that allows you to see the outside but not the other way around (the privacy is quite important). And of course, it also has tall minarets who are used to call the prayers and aims to mark its importance on the surroundings, just like the towers of the Catholic churches. Because this particular religion never fully landed on Latin America, it’s easy to feel like if you’re on the Middle East inside the mosque. That is probably the first thing that comes to the minds of those who visit it. Further inside the building, the most relevant place is the mosque itself, with the very-comfortable carpets on the floor who limits the place of each prayer and large racks to take off the shoes, a characteristic that is often common on a lot of asian cultures.

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